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Nuestras opiniones

Cambio Climático

El Cambio Climático, un problema muy serio que tiene solución.

El Centro Mario Molina tiene el compromiso de contribuir en la tarea de analizar, estudiar y comunicar al público sobre los temas de mayor interés relacionados con la energía y el medio ambiente, así como de recomendar a los tomadores de decisiones y  gobiernos las medidas que permitan un desarrollo económico sustentable.   Uno de estos temas es el cambio climático, que representa uno de los mayores retos que enfrenta la humanidad hoy en día.

En años recientes, se ha desplegado en algunos países una campaña mediática desacreditando la ciencia del cambio climático, motivada principalmente por algunas industrias del carbón y del petróleo. El Centro concuerda con más de 30 Academias de Ciencias y otras organizaciones mundiales en lo relativo a la validez de la ciencia. Es por ello que apoya la iniciativa de explicar de forma objetiva y clara lo relacionado con las causas, efectos y soluciones de éste fenómeno.

El  clima de la Tierra siempre ha estado cambiando; sin embargo, su estabilidad durante los últimos 10 mil años permitió el establecimiento y el desarrollo de la civilización. Sin embargo, en el último siglo el sistema climático terrestre ha experimentado cambios considerables.

La reconstrucción del clima del pasado nos indica que si bien ha tenido grandes transformaciones,  éstas tomaron generalmente varios miles o decenas de miles de años en ocurrir, y fueron causadas por factores tales como variaciones en la forma geométrica de la órbita terrestre, o el volcanismo de gran intensidad.  Por contraste, los componentes del sistema climático como son  la temperatura promedio de la superficie del planeta y la distribución de la precipitación se han modificado aceleradamente en años recientes, al grado en que se han observado cambios en periodos de décadas;  a este fenómeno se le conoce como “cambio climático”.

La ciencia básica del funcionamiento del clima está claramente establecida y sustentada con leyes de la física y química.  Entre los datos que nos indican que el clima actual está cambiando se encuentran:

a)      Un incremento de aproximadamente 0.7°C en la temperatura promedio del planeta durante el siglo pasado,

b)     Una disminución de la masa de hielo Ártico del 11 por ciento en las dos últimas décadas,

c)      Una elevación en el nivel del mar de más de 5 cm las dos últimas décadas, la cual contrasta con el incremento de 1.7 mm registrado entre 1870 y 1990.

El estudio del cambio climático ha requerido un esfuerzo de investigación muy importante por parte de la comunidad científica internacional en las últimas décadas. Los resultados generados han sido recopilados, analizados y expuestos por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), cuya función principal es evaluar la información científica, técnica y socioeconómica para elucidar las causas, efectos y soluciones del cambio climático actual.

El último reporte del IPCC, publicado en 2007, concluyó que, con 90% de probabilidad,  los recientes cambios climáticos observados se deben a la alteración de la composición química de la atmósfera. Esta modificación se debe principalmente a la quema de combustibles fósiles (aproximadamente dos terceras partes están asociadas al consumo de energía), y a cambios en los usos del suelo, donde el problema primordial es la deforestación.

El propio IPCC estima que, de continuar emitiendo gases de efecto invernadero a la atmósfera con las tendencias actuales, en las próximas décadas el sistema climático podría experimentar la mayor transformación que ha sufrido el planeta en varios miles de años. Si bien las proyecciones detalladas sobre el incremento en la temperatura para finales de Siglo, y por ende los efectos que se tendrían, aún presentan algunas interrogantes, con la información actual es posible establecer claramente que existe un riesgo considerable para la sociedad y sus actividades.

Este riesgo significa un incremento de la probabilidad para los eventos climáticos extremos. Por ejemplo, se anticipa una mayor intensidad de sequías, inundaciones, incendios forestales y huracanes, que conllevarán elevados costos humanos y económicos. También se esperaría una reducción en la productividad agrícola, lo cual pondría en riesgo la seguridad alimentaria. El incremento del nivel del mar implicaría cada vez  mayores riesgos para la población mundial asentada en zonas costeras. Finalmente, el mayor riesgo consiste en que se podrían generar perturbaciones más dramáticas y prácticamente irreversibles, por ejemplo la desaparición de la selva del Amazonas o el deshielo total del Ártico, mismas que crearían un clima terrestre completamente diferente al que tenemos hoy en día.

Aminorar estos riesgos es posible, pero es necesario reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en más del 50% para el 2050; esto representa un costo para la sociedad del orden del 1 o 2% del producto bruto (PIB) global, que es sin duda inferior al costo probable de los daños asociados con esos riesgos.

El cambio climático, al igual que el agotamiento de la capa de ozono, es prueba fehaciente del daño que las actividades humanas ejercen sobre la Tierra a nivel global. Las soluciones requieren del compromiso de todos los sectores de la sociedad. Las estrategias de mitigación y las medidas de adaptación necesitan de la colaboración de la comunidad científica, economistas, expertos en tecnología y energía, empresarios, tomadores de decisiones y la población en general.


CENTRO MARIO MOLINA PARA ESTUDIOS ESTRATÉGICOS
SOBRE ENERGÍA Y MEDIO AMBIENTE

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